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Ir con el psicólogo no es cosa de locos

Autor: Blanca Teresa Vilchis Romero | Categoría: Artículos

Ir con el psicólogo no es cosa de locos, es por salud mental y equilibrio emocional, sencillamente

“Loco es aquel que, haciendo siempre lo mismo, espera resultados distintos”.

Albert Einstein

Y es precisamente para obtener resultados diferentes y favorecedores para uno mismo, es que podemos acudir con el psicólogo; ya que no vamos a dejar nuestro dinero tirado como muchos piensan.

Hay personas que se preguntan ¿vale la pena invertir nuestro dinero por cincuenta minutos de sesión? ¿O mejor nos compramos unos jeans o salimos de fiesta?

Puede ser que sea de mucha utilidad la ropa para poder vestir, o una noche de fiesta para divertirnos, no voy a decir lo contrario; sin embargo cuando las veinticuatro horas, los siete días de la semana, durante más de tres meses me siento triste, apática, sin ganas de hablar con nadie y sin esperanzas en el futuro, o bien tengo demasiados problemas con mis hijos, mi pareja, con mi jefe y estoy tan harto que he pensado en abandonarlo todo, básicamente no hay excusa para decir que prefiero unos jeans a una visita con mi psicólogo, no obstante hay una respuesta para la negación que tenemos las personas de no querer ir al psicólogo por mucho que lo necesitemos:

Es mucho más sencillo utilizar nuestros propios recursos de afrontamiento ante los problemas, ha aprender nuevos recursos que nos ayuden ha afrontar nuestros problemas de forma sana, ya que los propios los usamos para preservar la auto imagen y los que puedan ser enseñados por el psicólogo no cuadran con nosotros, o eso pensamos porque no hemos aprendido nada nuevo.

Niego que tengo un problema con la bebida, proyecto mis deseos violentos mirando pornografía todo el día, reprimo mis deseos sexuales acudiendo a confesión diaria y tres misas al día, sublimo mis pulsiones de muerte desplazándolas a la caza de venados, y son solo algunos de los ejemplos que se pueden dar para demostrar porque transfiguramos razonamientos válidos por razonamientos inválidos.

También es cierto el poder que ejerce la sociedad, dosificando prejuicios en cada uno de sus participantes; en cientos de ocasiones habremos escuchado algo acerca de eso, una idea conformada por una gran cantidad de personas que seguramente no tengan idea de lo que pasa en una sesión psicoterapéutica; todas son creencias pre formadas y estigmas sociales, que nos insertan ciertas creencias ligadas a temores inexistentes, que por supuesto fabricamos a manera de protección; se puede decir que son tabúes que antiguamente se tenían con respecto a las personas que dedicaban su vida al estudio del comportamiento humano:

Les dijeron degenerados, sucios, herejes y muchas cosas más por ir en contra de lo que se había establecido en lo social, al neurótico o a la histérica se les encierra en un hospital hasta que mueran para esconder lo malo de la sociedad, lo que se considera podrido, para que no empañe lo lindo y lo bonito que si puede ser mirado; muchos hombres y mujeres no conocían las maravillas de la terapia analítica y perdían su libertad en cárceles y hospitales, juzgados como malos e inadecuados para coexistir; hoy ya no, y no debemos dejar que alguien nos lo diga; si yo me siento ansiosa, angustiada y estresada, no voy a dejar que me digan las vecinas, los compañeros del trabajo o mi familia que son las “hormonas femeninas” y que se me va a pasar con tés de tila o valeriana, “muy buenos para los nervios”; no desestimo el estudio de la herbolaria, por supuesto que no, sin embargo en pleno siglo XXI no puedo pasar por alto el cambio en mi comportamiento habitual y esperar que se me quite con té o comprando pastillas de infomerciales, siempre ante cualquier cambio en nuestro comportamiento físico o psíquico debemos acudir con un especialista del tema.

Ante la alarma de alguno de los síntomas a continuación mencionados, hay que acudir con un psicólogo:

  • Una sensación de vacío emocional o existencial
  • Pensamiento suicida
  • Abuso de medicamentos o sustancias nocivas para la salud
  • Tensión o ansiedad, estrés que imposibilite hacer tareas cotidianas
  • Sensación de tristeza, depresión
  • Cambios en el estado de humor abruptos, y un comportamiento impulsivo
  • Culpas por traumas pasados
  • Problemas con la pareja, los hijos, padres u otras figuras de autoridad
  • Dificultad para sostener relaciones de tipo sentimentales, insatisfacción sexual, entre otras.

Autor: Blanca Teresa Vilchis Romero

Psicóloga por profesión y vocación, fundadora de Psicología Puebla, termine mis estudios en la Escuela Libre de Psicología en el año 2014, siendo está donde encontré a grandes profesionales de la Psicología los cuales me inspiraron cada día a desarrollarme en está intrigante carrera, sintiendo una gran motivación por el estudio en el área clínica, dispongo mi conocimiento y pasión en crear Psicología Puebla con la intención de poder llevar al sector profesional y estudiantil temas de interés mediante escritos, artículos, videos y otros medios informativos.

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