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El maltrato animal es una psicopatía

Autor: Blanca Teresa Vilchis Romero | Categoría: Artículos

psicopatía

Diariamente se ven por las redes sociales, casos de maltrato animal, desde dejarlos amarrados a la intemperie hasta la muerte violenta de ellos por personas despreciables. Estos actos de violencia no son reportados a las autoridades, ni la gente puesta en alerta por medio de los noticiarios.

A algunas personas les parecerá exagerado, que a alguien le pueda importar la muerte de un animal, no obstante, es ahí donde podemos comenzar por preguntarnos si es legitima la importancia que le damos a la muerte de otro ser humano y si no es un acto fingido, algo que aprendimos de niños que debíamos pensar, que debíamos de sentir y que nos debía importar, y sobre todo que es más importante la muerte de un sujeto humano que la de un animal.

Quien no cría enseñando a sus hijos a tener la misma sensibilidad por los seres vivos en general, les hace un daño que en su vida adulta los conducirá a cometer crímenes y tener una conducta antisocial que es una conducta perjudicial y peligrosa para la sociedad, que nos pone en riesgo a todos frente a estas personas que no respetan la vida, ni la protegen; cabe aclarar y no confundir que ser antisocial no es lo mismo que ser asocial, ser asocial significa no gustar de la interacción social, de preferir actividades solitarias, que no siempre es síntoma de un trastorno psicológico.

De Gente por la Defensa Animal, una organización sin fines de lucro, es que eh sacado el siguiente extracto que es importante considerar, para poder determinar lo que en un principio eh planteado, que “el maltrato animal es una psicopatía”.

Los actos violentos hacia los animales han demostrado no ser únicamente reflejo de una psicopatía exclusiva hacia los animales. “Cualquiera que esté acostumbrado a menospreciar la vida de cualquier ser viviente, está en peligro de menospreciar también la vida humana” escribió el Dr. humanitario Albert Schweitzer.

“Un asesino comienza matando y torturando animales cuando es menor de edad” asegura Robert K. Ressler, quien desarrolló algunos de los perfiles de asesinos en serie para el FBI. Los estudios realizados han convencido a los sociólogos, legisladores y a las cortes de que los actos de crueldad hacia los animales que merecen su atención. Estos pueden ser la primera alerta de una patología violenta que incluirá víctimas humanas.

En el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V) se incluye la psicopatía dentro del “Trastorno antisocial de la personalidad”.

Para poder aseverar que estas personas que maltratan y violentan a los animales son psicópatas, deben cumplir los siguientes criterios:

Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde los 15 años, como lo indican 3 (o más) de los siguientes ítems:

  1. Fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal
  2. Deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer
  3. Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro
  4. Irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones
  5. Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás
  6. Irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas
  7. Falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros

La personalidad total, según la concebía Freud, está integrada por tres sistemas principales: el ello, el yo y el superyó. En la persona mentalmente sanas esos tres sistemas forman una organización unificada y armónica. Al funcionar juntos y en cooperación, le permiten al individuo relacionarse de manera eficiente y satisfactoria con su ambiente. La finalidad de esas relaciones es la realización de las necesidades y deseos básicos del hombre. A la inversa, cuando los tres sistemas de la personalidad están en desacuerdo, se dice que la persona está inadaptada. Encuéntrese insatisfecha consigo misma y con el mundo, y su eficacia se reduce.  (C.S.Hall, 1978).

La tercera institución fundamental de la personalidad, es el superyó, la rama moral o judicial de la personalidad. Representa lo ideal más bien que lo real, y pugna por la perfección antes que por el placer o la realidad. El superyó es el código moral de la persona. Se desarrolla desde el yo como una consecuencia de la asimilación por parte del niño, de las normas paternas respecto de lo que es bueno y virtuoso y lo que es malo y pecaminoso. Al asimilar la autoridad moral de sus padres, el niño reemplaza la autoridad moral de ellos por su propia autoridad interior.  (C.S.Hall, 1978).

Desde la teoría psicodinámica, los actos del psicópata son considerados daños en el funcionamiento del superyó: defectos superyoicos en la conciencia, la moralidad y la vinculación interpersonal.

En una contraparte se ha hablado, hace unos años atrás, de que la psicopatía está más relacionada con defectos neurológicos producto del poco desarrollo del área del cerebro que se encarga de controlar los impulsos y emociones, y los científicos afirman que los psicópatas lo son por genética.

Algunas de las características que no he mencionado son que los psicópatas son incapaces de generar lazos emocionales y tener empatía por los otros, a pesar de muchas veces tener personalidades encantadoras y seductivas, de lo cual hacen en ocasiones uso de su físico, para atraer a sus víctimas.

Los psicópatas son extremadamente manipuladores, se ganan fácilmente la confianza de los demás con una careta que aparenta ser una persona agradable, son grandes conversadores puesto que es el medio que tienen para manipular, buscan atraer a la gente, hacerse sus amigos y en un punto que sus parejas se sientan dependientes de ellos. Aprenden a fingir emociones, a ser los confidentes de sus allegados, parecerán bien educados, lo cual los hace atraer a la gente y tendrán trabajos estables, los cuales mantendrán para guardar apariencias. Algunos incluso son tan hábiles que son capaces de mantener relaciones a largo plazo o formar una familia, sin que aquellos que los rodean sospechen de su verdadera naturaleza.

En diferentes lugares del mundo ocurren muchos actos atroces dirigidos a destrozar la vida para generar un goce en el psicópata y quisiera mencionar dos casos espeluznantes de dos personas que causaron mucho daño a su paso.

Primero es el caso de Earl Kenneth Shriner, quien violó, apuñaló y mutiló a un niño de 7 años, era conocido en su zona como el chico que ponía cohetes a los perros por el recto y colgaba gatos. Destrozo la vida de una familia quien perdió a su niño y puso fin a la vida de muchos seres inocentes, el pequeño niño, los perros y gatos que tuvieron el infortunio de atravesarse en su camino.

Albert De Salvo, el “estrangulador de Boston”, que mató a trece mujeres, encerraba a perros y gatos dentro de cestos de naranjas para disparar y atravesarlos con flechas en su juventud. Es impactante la forma en la que ocurren los hechos y aunque han sido detectados en la juventud, no fuera procesado, debido a que no se considera el matar a un animal como un acto por lo que tuviera que dar cuentas a la justicia. Si hubiera pagado por sus crímenes contra esos perros y gatos, su violencia no hubiera llegado tan lejos.

Realmente no sabemos en ocasiones si la propia pareja, un hijo, un hermano o tu mejor amigo es un psicópata, por ello debemos prestar atención a aquellas personas que comienzan lastimando un animal, señalar a todos aquellos que en redes sociales hacen anuncio de sus crímenes contra estas especies vulnerables, sin voz y sin derechos, los animales no humanos son nuestros semejantes y tienen el derecho a vivir una vida digna y gratificante en compañía de los de su propia especie o con los humanos, pueden caminar por la calle con el mismo derecho a no ser violentados ni burlados y con la posibilidad de encontrar un refugio donde sean protegidos y cuidados. Para ello la solución está en señalar, en denunciar y no celebrarle un acto grotesco a nadie, ni a niños o adultos, y los adultos presten atención en lo que hacen sus hijos y no solapar ni permitir actos de violencia deliberada contra seres más indefensos.

No se debe callar y mirar a otro lado cuando veamos que violentan a un animal, se debe denunciar y que las leyes por los derechos de los animales no se queden en la noticia del día y que la justicia haga su trabajo y procese a los infractores. Hablemos por aquellos que no tienen voz, sino quieren que en el futuro seamos nosotros, yo, tu, tus hijos, tu pareja, tus padres seamos sus víctimas.

Denuncia

  • La venta ilegal de animales.
  • Maltrato animal.
  • Perros abandonados.
  • Propietarios irresponsables.

Si se encuentra en la Ciudad de México, para recibir atención o asesoría llame al 52650780 Exts. 15410, 15420, 15430, 15450, 15440 y 15212.

En la Ciudad de Puebla denuncia a los teléfonos 264-32-51, 233-46-11 y 432-01-94.

“La conmiseración con los animales está íntimamente ligada con la bondad de carácter, de tal suerte que se puede afirmar seguro que quien es cruel con los animales, no puede ser buena persona. Una compasión por todos los seres vivos es la prueba más firme y segura de la conducta moral”.

Arthur Schopenhauer.

Autor: Blanca Teresa Vilchis Romero

Psicóloga por profesión y vocación, fundadora de Psicología Puebla, termine mis estudios en la Escuela Libre de Psicología en el año 2014, siendo está donde encontré a grandes profesionales de la Psicología los cuales me inspiraron cada día a desarrollarme en está intrigante carrera, sintiendo una gran motivación por el estudio en el área clínica, dispongo mi conocimiento y pasión en crear Psicología Puebla con la intención de poder llevar al sector profesional y estudiantil temas de interés mediante escritos, artículos, videos y otros medios informativos.

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